Los orígenes

“Dos hilos rojos atraviesan esta grabación. Dos hilos entrelazados. Uno, de Francia, se mezcla con otro, judío, para tejer una nueva realidad, un capítulo brillante, con múltiples matices, de un siglo en el que pensábamos que ya habíamos escuchado musicalmente todo.

Mi gusto por el poema llevado a la música es el principio, la intimidad de este repertorio. Y, más profundamente, un interés latente por una cultura que me fascina y me atrae, la cultura judía, que durante mucho tiempo estuvo exiliada, lejos de mí mismo. Después está Ravel, por el cual llegué a este proyecto. Sus Deux mélodies hébraïques representan para mí el punto de partida de esta alianza entre melodía francesa y culturas judías a comienzos del siglo pasado. Ravel no era judío: Entonces, ¿por qué eligió componer un acompañamiento instrumental para el Kadish, texto litúrgico milenario y altamente simbólico? ¿Era el único compositor de su tiempo que se había inspirado en esta fuente? Es a partir de estas preguntas que he constituído mi corpus. A través de mi investigación, me di cuenta de que existían obras entre los compositores desconocidos y las melodías inéditas que nunca habían sido grabadas. Me parecía urgente dar a conocer este patrimonio musical.”

Del descubrimiento de un repertorio desconocido al proyecto Confluence{s}

Una de las razones de este proyecto es hacer posible que se puedan escuchar de nuevo obras que no han podido ser jamás escuchadas desde su creación. Algunas melodías del programa son de compositores conocidos, como Maurice Ravel, del cual su Kadish es tan “popular” que esta obra forma parte desde ahora de lo que llamamos el repertorio. Es un texto de la liturgia judía, musicado por un compositor no judío, que ultrapasa el campo religioso para ser escuchado en las salas de concierto.

La mayoría de las obras del programa son poco conocidas o inéditas. Por lo tanto, detrás de cada una de ellas o de cada autor, hay un momento de la vida, una historia.

CONFLUENCE{S},
Cuando melodía francesa y culturas judías se abrazan,

un programa cantado en cuatro lenguas : francés, hebreo, yidis y arameo. 

Confluence{s} se centra en la melodía de concierto, no sinanogal, inspirada por las culturas judías. En mi investigación, me he interesado por la obra de Darius Milhaud, uno de los compositores más prolíficos de su generación –443 obras– que durante toda su vida se mantiene fiel a sus raíces judías, también en el arte. He repertoriado sus obras en relación con el judaísmo –más de una veintena– y he efectuado una elección susceptible de ser integrada en el programa. Su opus 179, Deux chants populaires palestiniens, compuesto en 1937, me ha llamado particularmente la atención. Encontrar la partitura de esta obra ha sido, sin embargo, bastante difícil: ninguno de los editores de Milhaud a priori había publicado ni conservado nada de sus cantos. Fue finalmente en los Estados Unidos, gracias a un editor americano, que he podido hacerme con la antología editada y coordinada por el musicólogo Hans Nathan.

Historias en la Historia

Maurice Ravel

Cada obra tiene su propio recorrido, su propia historia. Como ejemplo, presentamos aquí algunas que reflejan la identidad de este proyecto.

Las postales musicales

Cartas postales, Gam Hayon

Cartas postales, Holem Tsa’adi

Cartas postales, Gam Hayon

Cartas postales, Holem Tsa’adi

La investigación de Hans Nathan empieza cuando aún era un joven musicólogo que vivía en la comunidad judía de Berlín, antes del acceso al poder del partido nazi en 1933. En esta época, Keren Kayemeth había distribuído a lo largo del mundo postales en las que estaban escritas melodías folclóricas, para estimular un proyecto de música nacional. Hans Nathan era el encargado de coordinar esta misión. Continúa su proyecto después de emigrar a Boston, publicando algunas de sus canciones en 1938 y 1939 en la antología Chansons folkloriques de la nouvelle Palestine. Después de una interrupción de cuarenta y cinco años, debido a una intensa vida de profesor, Hans Nathan retoma su proyecto durante su jubilación en Boston. Gracias al musicólogo Philip V. Bohlman de la Universidad de Chicago, la antología Israeli Folk Music pudo ser terminada y editada después de su muerte en 1989.

Darius Milhaud        

Estas melodías están basadas en las antiguas canciones folclóricas israelíes creadas por los judíos de la diáspora de Rusia y de Polonia. Nacidos en los primeros años del siglo XX y de vuelta a la tierra de Palestina, Erezt-Israel, cuna de su cultura, movidos por una búsqueda de libertad. La mayoría de ellos viven como obreros en los Kibboutzim. Verdaderos pioneros de Israel, inventarán estas canciones para estimular su vida y su trabajo insistiendo en el sentido de renovación nacido de la Libertad.

En el marco de su misión para el Keren Kayemeth, Hans Nathan se propone invitar a diferentes compositores de música culta –Kurt Weill, Stefan Wolpe, Aaron Copland y muchos más– para crear un acompañamiento para estas melodías. Además de Darius Milhaud, otro gran compositor francófono fue invitado a formar parte de este proyecto: Arthur Honegger, que encontraremos en el programa.

Deux chants populaires palestiniens de Darius Milhaud y Ra‘inu Amalenu de Arthur Honegger han tenido un itinerario insólito: compuestos hace más de un siglo por los trabajadores de Palestina y más tarde transcritos en postales y difundidos a través de Europa, fueron armonizados por grandes compositores del siglo XX. Ahora, y por la primera vez, han sido grabados en su versión original en el presente disco.

Un compositor bretón de “música judía”

Paul Martineau nace en Nantes en 1890 y muere en Igny en 1915 «[…] un músico del que se ha hablado muy poco, pero las pocas líneas que se le han dedicado son todas extremadamente elogiosas; muerto de tisis a los 25 años, en plena guerra, fue rapidamente olvidado. Paul Martineau, bretón de raíces y de corazón […] ha tenido dos pasiones, Bretaña y la música, que ha vivido intensamente, ya que sabía que no podría vivir por mucho tiempo. Esta obras son todas póstumas, editadas por Ricordi. “No será imposible, dice, que algún día escriba una partitura judía o del Lejano Oriente en la que presuma de haber sido bretón” ».1

En las Quatre Mélodies hébraïques de Martineau, sin que uno haya plagiado al otro, se encuentran las dos melodías, casi idénticas, utilizadas por Ravel para sus Deux Mélodies hébraïques y compuestas el mismo año en que lo hizo este último –los dos compositores habían tenido sin duda acceso a la misma fuente sinagogal.

1 Vefa de Bellaing, Dictionnaire des compositeurs de musique en Bretagne, Centre d’histoire de Bretagne, Kreizenn Istor Breizh, 1992

A través de estos ejemplos que reflejan la identidad del programa, Confluence{s} propone un itinerario musical y lingüístico, mezclando melodías folclóricas, obras de repertorio clásico y música contemporánea. Dirigiéndose a cada persona, estas melodías sinagogales –aunque encontramos aquí dos “Kadish de concierto” – son ricas por su mestizaje cultural y nos entregan un poco de nuestra Historia. Algunas músicas tocarán a unas u otras personas por sus invenciones o los universos que revelan. Están todas enlazadas entre ellas por una línea que une Francia y su historia con las cultura judías. 

Colaboradores